viernes, 5 de febrero de 2010

LA CORTADORA DE PEPINOS

Un hombre trabajaba hacía muchos años en una fábrica de enlatados.
Un día le confesó a su mujer que estaba poseído por una terrible
obsesión, un impulso incontrolable de poner su pene en la
cortadora de pepinos. De ponerlo ahí y que pase lo que tenga que pasar.

Espantada, la esposa le sugirió que consultara con un psicólogo, que no
era normal que quisiera poner su miembro en la cortadora de pepinos.

El marido prometió que lo pensaría, pero continuó repitiéndole a la
esposa el mismo cuento, hasta que ella, aburrida, un día le dijo:
"pues mételo a la cortadora de pepinos y no me fastidies más, ¡es tu
problema! Al día siguiente, el marido llegó a casa cabizbajo,
profundamente abatido:

¿Qué pasó ? le preguntó la mujer, preparándose para lo peor.

Te acuerdas de mi compulsión de meter el pene a la cortadora de pepinos?

¡Oh, no! - gritó la mujer - ¡dime que no hiciste eso!
¡Sí, lo hice!
¿Oh Dios, y qué pasó?
Me despidieron... - respondió el marido.
Y, eh ... ¿la cortadora de pepinos! ¿que te hizo?, ¿te lastimó?
¡¡ Noooo pues a ella también la despidieron . . .

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